viernes, 31 de agosto de 2007

COMO COCER EL PULPO PARA QUE QUEDE MAS BLANDITO?


Ahora en verano el pulpo, tanto en vinagreta como a la gallega, es uno de los platos más apetitosos. Pero amigo, lo que ya no es tan apetecible es su precio, sobre todo si lo compramos, como es habitual, ya cocido o preparado.

Pero sin embargo, si lo compramos al natural y lo cocemos nosotros mismos, el precio se reduce prácticamente a la mitad. El pulpo también, ojo, conviene tenerlo en cuenta cuando se hagan los cálculos de cantidades.

Y no es tan complicado. Solo tiene un par de truquillos a tener en cuenta:

Lo primero, mete el pulpo al congelador y déjalo 24 horas así bien congelado, como Walt Disney. Esto hará que la textura de la carne quede después bastante más blanda.

Hierve agua en una olla lo suficientemente grande, tomas a tu pulpo y lo sumerges asi congelado, lo sacas , esperas unos cinco minutos , que vuelva a hacer ebullición el agua y adentro nuevamente el pulpo, luego sácalo otra vez y repite la misma acción cuatro o cinco veces. A esto se le llama “asustarlo”.

Finalmente déjalo hervir con el susto en el cuerpo unos 10 minutos solo con unas hojas de laurel y un chorro de vinagre y tendrás un pulpo bien tiernito, para chuparte los dedos. Es importante que no hierva más de 10 minutos. El pulpo, como los calamares, queda tierno o con poca cocción o con mucha. Si te pasas, habría ya que dejarlo 25 ó 30 minutos.

Y nada, si decides a la vinagreta, prepara un picadillo de cebolla, pimiento y tomate mezclado con aceite y vinagre y si prefieres a la gallega, simplemente échale por encima sal gorda, aceite y pimentón.

jueves, 30 de agosto de 2007

CONEJOS, PATOS, POLLOS.


De vez en cuando, en alguna peli de época o en casa de alguna tía abuela también de época, vemos esas fuentes que se utilizan para sacar a la mesa los guisos y que suelen ir coronadas por una tapa con el relieve de la cabeza de algún animalillo: pato, cerdo, conejo…

Siempre me ha llamado la atención por su vistosidad, pero sobre todo por su absurdo: ¿qué pinta allí ese pobre bicho tieso, mirándome y presidiendo la mesa triunfalmente?

No digo que preocupado por el tema, porque tampoco lo merece, pero sí curioso, investigué un poco y el origen más probable es este:

Hay que remontarse a la edad media, a esa época oscura sin agua corriente, ni luz eléctrica, ni cristales en las ventanas y por supuesto, sin antibióticos ni dentistas. A los 30 años, casi todas las personas habían perdido los dientes por alguna razón: infecciones, puñetazos, huesos de cordero mal comidos…

Pues bien, en ese escenario los cocineros de la aristocracia tuvieron que ingeniárselas para que sus pobres señores pudieran comer de todo, recurriendo a triturar los alimentos hasta hacerlos casi papilla, para poder ser ingeridos fácilmente. Y para que los señoritos pudieran distinguir qué tipo de carne estaban comiendo, se les ocurrió adornar las fuentes con las cabezas de los correspondientes animalillos: que hoy mola pato, busco al pato, que conejo, busco al conejo (bueno, en este caso concreto contaban con más posibilidades, sobre todo por lo del derecho de pernada).

La verdad es que todavía hoy en día, a la vista de las tarifas que se gastan los dentistas, muchas veces he estado tentado de olvidarme de ellos y simplemente retomar la costumbre de los conejos patos y pollos en la mesa.

miércoles, 29 de agosto de 2007

ENSALADA APARENTONA


Con las ensaladas hay que andarse con ojo si uno quiere lucirse un poco, porque igual que en el fútbol, donde todo el mundo es seleccionador nacional, pues aquí el más torpe te hace una ensalada vistosilla.

Así que si queremos quedar bien, habrá que darle un toque especial, algo que nos distinga. Por lo menos en la forma, ya que los ingredientes están a disposición de cualquiera.

Vamos a por ello: necesitaremos un par de cogollos, tipo de Tudela, una lechuga de las de rizo, una bolsita de rúcula y una lombarda (eso morado que se toma solo en navidad)

Buscamos la fuente o plato redondo más grande que tengamos. Vamos colocando una base de hojas sueltas de cogollo, hasta completar el plato, dejando libre un círculo interior de unos 10 cms.

Encima, coloca una segunda base con la lechuga de rizo, entremezclada con la rúcula. Esta segunda capa debe quedar algo más pequeña que la anterior, para dejar ver parte de los cogollos (el diseny es el diseny, amigo). Sigue dejando el círculo interior libre.

Corta la lombarda en tiras largas y finas y esparce unas cuantas tiras por encima de las lechugas.
Y por fin, en el centro ese libre, pon los ingredientes que más te apetezca, que después se irán mezclando al gusto de cada uno. No te cortes, y además del tomate y el atún clásicos, añade algún producto más original: palmitos, gulas, ventresca, queso rallado…en fín, you mismily.

lunes, 27 de agosto de 2007

LOS NOMBRES DE LOS PLATOS

Hace años se inició una carrera en la que la denominación de los platos va ganando cada vez más líneas, hasta el punto en que hay restaurantes donde cada plato viene descrito en un rebuscado lenguaje de aspirante a oposición de notarías y que desde luego parecen poner más empeño en cómo llamar al plato, que después en la propia realización del plato.

Lo cierto es que queramos o no, nos vamos acostumbrando a términos que en la vida habíamos asociado a la comida: “sobre un suave lecho de…” “con un retrogusto floral…” “acompañado de una fina viruta de…”

¿Hasta donde llegaremos? ¿Seguiremos recordando al humilde pollo y a las pobres patatas, o por el contrario nos entregaremos en cuerpo y alma a la “presa de gallinácea atemperada con acompañamiento de perlas de tubérculo germinado en crujiente equilibrio?

Este vídeo de ETB2 aporta una divertida visión sobre el asunto.


QUE NO CUNDA EL PÁNICO


Me imagino qué habrá llevado al propietario de este chiringuito en LËscala, en plena Costa Brava y en pleno mes de Agosto, a colgar esta maravilla de cartel sobre la barra.

Tenemos quince días por delante, y nos levantamos todos y cada uno de ellos con la obsesión de recuperar todo lo pendiente en el año: ponernos ciegos con el buffet libre del hotel, jugar con los niños, ir a la playa, ver los tres monumentos locales, las sardinitas a la parrilla que en casa no hay quien haga por el olor, la paella, un paseo en bici, echar un vistazo a la del top less en un descuido de la señora, hacer la compra (sí, cariño, ya voy yo esta tarde al Carrefour, tú descansa), cenar en un chiringuito, una copa a la orilla del mar, leer los libros pendientes del año (o sea todos), empezar uno nuevo…Y todo, eso sí, en el mismo día.

Estamos de vacaciones. Eso está bien, pero, por favor que no cunda el pánico, que es muy cansado.

sábado, 25 de agosto de 2007

TORTILLA DE LUXE


Sencillísima la cosa, pero le da un toque “luxurious” a una humilde tortilla de patatas.

Si te atreves con ella, la tortilla la haces tú, siguiendo instrucciones técnicas de tu madre al teléfono. Si no, se compra ya hecha. Hoy en día los fabricantes han conseguido un nivel de textura y sabor bastante bueno.

Para darle un saborcillo todavía más casero, frótala por fuera con aceite de oliva virgen. La abres por la mitad en horizontal y así abierta la calientas en el microondas durante tres minutos.

Afuera con ella y sobre una de las mitades pones generosamente una buena ración de ensaladilla rusa, o de cangrejo, o de lo que prefieras (también se compran hechas muy ricas)

Recompones la tortilla, adornas con unas hojas de verde alrededor, y a la mesa (o al sillón de la tele).

viernes, 24 de agosto de 2007

¿PORQUÉ TARDAN TANTO LAS CHICAS EN EL BAÑO?


Siempre nos hemos preguntado qué harán las chicas en el baño cuando estás tomando una copa, de repente te dicen “voy un momentín al servicio” y el momentín se convierte en una espera desesperada, hasta el punto de que llegas a creer que se ha ido con otro.

Pues bien, este es el testimonio intimo de una buena amiga, que detalla las vicisitudes por las que al parecer hay que pasar para lograr hacer un pis más o menos correcto:

“ Cuando tienes que ir a un baño publico, lo primero que te encuentras es con una cola de mujeres que te hace pensar que están vendiendo los gayumbos de Brad Pitt a mitad de precio.
Finalmente te toca. Miras por debajo de cada cubículo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Se abre uno y te lanzas.

Entras y te das cuenta que el picaporte no funciona. No importa...
Vas a colgar tu bolso del gancho que hay en la puerta, pero no hay gancho, de forma que te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo de ti.

Como la puerta no tiene picaporte, la sujetas con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas las bragas y sostienes el abrigo para que no arrastre por el suelo que está bastante repugnante.

Tomas posición... tus muslos empiezan a temblar....Te encantaría sentarte, pero no has tenido tiempo de limpiar la taza, así que te quedas en "la posición" mientras tus piernas tiemblan tan fuerte que sueltas el abrigo y con esa mano te apoyas en la pared, mirando espantada como el abrigo cae al suelo.

La salpicada finita del chorrito de pis pega en la taza y te moja los muslos y las medias. Para alejar tu mente de esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico. Peroooo, ¡joooooder...! el rollo esta vacío...!.

Con la mano que sujetaba la puerta buscas en el bolsillo el pedacito de papel con el que te limpiaste hace un rato la nariz. Lo arrugas de la manera más esponjada posible. Pero es muy pequeño, de forma que no te puedes limpiar y la braga se te va a mojar...

En eso, alguien empuja la puerta de tu baño y recibes un golpe en la cabeza.
Gritas: ¡OCUPADOOOO!", y vuelves a empujar la puerta mientras el pedacito de kleenex que tenías en la mano se te cae exactamente en un charquito que hay en el suelo y no estás segura si es agua o meao....

En ese momento las piernas te fallan y caes sentada en el inodoro. Te levantas rápidamente, pero ya es demasiado tarde: tu culo ya entró en contacto con todos los gérmenes. Estás exhausta. Tratas de limpiarte con un celofán de unos chicles Adams que te encuentras en bolso, pero no empapa nada.

Sales con un golpe en la cabeza, el desnuque con la correa del bolso, la salpicada del chorro en las piernas y en las medias, la braga mojada y los gérmenes en el culo....

En este momento ves a tu chico que ha entrado, usado y salido del baño de hombres y que tuvo tiempo de sobra para leer Guerra y Paz mientras te esperaba.

"¿Pero tía, como has tardado tanto?" te pregunta. Aquí es cuando le miras friamente y lo mandas a la mierda.”