lunes, 27 de agosto de 2007

LOS NOMBRES DE LOS PLATOS

Hace años se inició una carrera en la que la denominación de los platos va ganando cada vez más líneas, hasta el punto en que hay restaurantes donde cada plato viene descrito en un rebuscado lenguaje de aspirante a oposición de notarías y que desde luego parecen poner más empeño en cómo llamar al plato, que después en la propia realización del plato.

Lo cierto es que queramos o no, nos vamos acostumbrando a términos que en la vida habíamos asociado a la comida: “sobre un suave lecho de…” “con un retrogusto floral…” “acompañado de una fina viruta de…”

¿Hasta donde llegaremos? ¿Seguiremos recordando al humilde pollo y a las pobres patatas, o por el contrario nos entregaremos en cuerpo y alma a la “presa de gallinácea atemperada con acompañamiento de perlas de tubérculo germinado en crujiente equilibrio?

Este vídeo de ETB2 aporta una divertida visión sobre el asunto.


QUE NO CUNDA EL PÁNICO


Me imagino qué habrá llevado al propietario de este chiringuito en LËscala, en plena Costa Brava y en pleno mes de Agosto, a colgar esta maravilla de cartel sobre la barra.

Tenemos quince días por delante, y nos levantamos todos y cada uno de ellos con la obsesión de recuperar todo lo pendiente en el año: ponernos ciegos con el buffet libre del hotel, jugar con los niños, ir a la playa, ver los tres monumentos locales, las sardinitas a la parrilla que en casa no hay quien haga por el olor, la paella, un paseo en bici, echar un vistazo a la del top less en un descuido de la señora, hacer la compra (sí, cariño, ya voy yo esta tarde al Carrefour, tú descansa), cenar en un chiringuito, una copa a la orilla del mar, leer los libros pendientes del año (o sea todos), empezar uno nuevo…Y todo, eso sí, en el mismo día.

Estamos de vacaciones. Eso está bien, pero, por favor que no cunda el pánico, que es muy cansado.

sábado, 25 de agosto de 2007

TORTILLA DE LUXE


Sencillísima la cosa, pero le da un toque “luxurious” a una humilde tortilla de patatas.

Si te atreves con ella, la tortilla la haces tú, siguiendo instrucciones técnicas de tu madre al teléfono. Si no, se compra ya hecha. Hoy en día los fabricantes han conseguido un nivel de textura y sabor bastante bueno.

Para darle un saborcillo todavía más casero, frótala por fuera con aceite de oliva virgen. La abres por la mitad en horizontal y así abierta la calientas en el microondas durante tres minutos.

Afuera con ella y sobre una de las mitades pones generosamente una buena ración de ensaladilla rusa, o de cangrejo, o de lo que prefieras (también se compran hechas muy ricas)

Recompones la tortilla, adornas con unas hojas de verde alrededor, y a la mesa (o al sillón de la tele).

viernes, 24 de agosto de 2007

¿PORQUÉ TARDAN TANTO LAS CHICAS EN EL BAÑO?


Siempre nos hemos preguntado qué harán las chicas en el baño cuando estás tomando una copa, de repente te dicen “voy un momentín al servicio” y el momentín se convierte en una espera desesperada, hasta el punto de que llegas a creer que se ha ido con otro.

Pues bien, este es el testimonio intimo de una buena amiga, que detalla las vicisitudes por las que al parecer hay que pasar para lograr hacer un pis más o menos correcto:

“ Cuando tienes que ir a un baño publico, lo primero que te encuentras es con una cola de mujeres que te hace pensar que están vendiendo los gayumbos de Brad Pitt a mitad de precio.
Finalmente te toca. Miras por debajo de cada cubículo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Se abre uno y te lanzas.

Entras y te das cuenta que el picaporte no funciona. No importa...
Vas a colgar tu bolso del gancho que hay en la puerta, pero no hay gancho, de forma que te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo de ti.

Como la puerta no tiene picaporte, la sujetas con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas las bragas y sostienes el abrigo para que no arrastre por el suelo que está bastante repugnante.

Tomas posición... tus muslos empiezan a temblar....Te encantaría sentarte, pero no has tenido tiempo de limpiar la taza, así que te quedas en "la posición" mientras tus piernas tiemblan tan fuerte que sueltas el abrigo y con esa mano te apoyas en la pared, mirando espantada como el abrigo cae al suelo.

La salpicada finita del chorrito de pis pega en la taza y te moja los muslos y las medias. Para alejar tu mente de esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico. Peroooo, ¡joooooder...! el rollo esta vacío...!.

Con la mano que sujetaba la puerta buscas en el bolsillo el pedacito de papel con el que te limpiaste hace un rato la nariz. Lo arrugas de la manera más esponjada posible. Pero es muy pequeño, de forma que no te puedes limpiar y la braga se te va a mojar...

En eso, alguien empuja la puerta de tu baño y recibes un golpe en la cabeza.
Gritas: ¡OCUPADOOOO!", y vuelves a empujar la puerta mientras el pedacito de kleenex que tenías en la mano se te cae exactamente en un charquito que hay en el suelo y no estás segura si es agua o meao....

En ese momento las piernas te fallan y caes sentada en el inodoro. Te levantas rápidamente, pero ya es demasiado tarde: tu culo ya entró en contacto con todos los gérmenes. Estás exhausta. Tratas de limpiarte con un celofán de unos chicles Adams que te encuentras en bolso, pero no empapa nada.

Sales con un golpe en la cabeza, el desnuque con la correa del bolso, la salpicada del chorro en las piernas y en las medias, la braga mojada y los gérmenes en el culo....

En este momento ves a tu chico que ha entrado, usado y salido del baño de hombres y que tuvo tiempo de sobra para leer Guerra y Paz mientras te esperaba.

"¿Pero tía, como has tardado tanto?" te pregunta. Aquí es cuando le miras friamente y lo mandas a la mierda.”

MARIDAJE: EL VINO Y LA COMIDA


Hasta este siglo (o el pasado, para ser más exactos), no nos hemos preocupado de estudiar el tema del maridaje, la combinación de vino y alimentos, tan de moda hoy en día, por cierto, y quizá por eso nos hemos dejado desde siempre llevar por la sencilla norma de unir la gastronomía local a los vinos producidos en esa zona.

En cualquier caso, esta idea no es en absoluto descabellada; de hecho uno de los mejores modos de acompañar ricos platos autóctonos de un mismo país o región es tomar el vino de idéntica procedencia.

También existen otras reglas básicas, lógicas y naturales, que muchos conocemos. Por ejemplo, tomar carne roja con tinto y vino blanco con pescados.

Esta idea es aplicable hoy en día, aunque debemos aceptar que también los estilos de vinos han cambiado y evolucionado en los últimos tiempos, y que en la actualidad se permiten mayores concesiones y hay una mayor apertura que permite inclinarnos a descubrir nuevas sensaciones y a arriesgarnos con ciertas combinaciones.

Por ello, en cualquier caso, vamos a dar a continuación una serie de normas orientativas, lo que podríamos llamar 10 normas básicas, dictadas por el genial José Peñín, pero que en el fondo no pretenden nada más que sugerir el camino del maridaje entre la comida y el vino.

1.- Unir no sólo el sabor de la comida con el del vino, sino también con la intensidad de sabor y el peso o cuerpo del vino.
2.- Considerar la textura de los alimentos: algunos entumecen la boca y dificultan la percepción del vino.
3.- La riqueza de sabor de un plato puede ser minimizada a través de un vino ácido o bien acompañada con un vino también consistente y untuoso.
4.- Complementar la acidez de un plato con la de un vino. El limón, por ejemplo, requiere vinos también ácidos.
5.- Los platos salados pueden acompañarse muy bien con vinos con cierto dulzor, que podemos encontrar tanto en algunos tintos como en blancos. También combinan bien con la acidez, otorgada asimismo por ciertos tintos y blancos.
6.- Sin embargo, los platos dulces solo se acompañan bien por vinos también dulces.
7.- Si un plato tiene salsa, los sabores de la misma se han de tener en cuenta en la elección del vino.
8.- El queso se toma tradicionalmente con vino tinto pero el blanco es generalmente mejor. Dentro de los blancos los dulces tienen más afinidades con el queso. Para los tintos es mejor elegir un queso suave.
9.- Tener en cuenta que ciertos alimentos van mejor con tipos concretos de uva. Por ejemplo, el Cabernet Sauvignon casa muy bien con el cordero. También una uva tinta como el Pinot Noir casa mejor que las blancas para pescados como el salmón.
10.- Finalmente y sin ningún complejo, tener siempre en cuenta que quien realmente tiene la decisión final, es el paladar único y personal de cada comensal

miércoles, 22 de agosto de 2007

BUEN PROVECHO




Hay que ser prácticos. Eso oímos continuamente por todos lados no? Bueno, pues vamos a ello. Y además, con un simple pollo asado de esos que compras a la vuelta del trabajo. Vamos a sacarle un buen aprovechamiento y por supuesto, un buen provecho.

Lo primero, la piel, tan tostadita y tan rica (¿que tiene un poquillo de colesterol? bueno hombre, un día es un día): vamos a separarla, procurando que quede lo más entera posible y la dejamos aparte, reservada.
Ahora vamos con las pechugas:
Las cortamos a tiras, para hacer un pollo “semichino" ultrarrápido.
Ya troceadas, le añadimos un bote de ensalada china o thai (brotes de soja, mazorquitas de maiz, setas, etc), muy bien escurrida previamente.
A la sartén y añadirle un chorrito de cerveza, otro chorrito de salsa de soja, y dos o tres cucharadas de la propia salsa del pollo. Ah, y un pellizco de comino molido. Sal no, ya tienen bastante el propio pollo y las salsas.
Dejar a fuego lento dos o tres minutos, para que se mezclen los sabores.
Guardar en la nevera y calentar al micro cuando sea.

Los muslos: filetearlos finos y guardarlos en la nevera, para cuando se necesite hacer unos sándwiches de pollo frío, mayonesa y rodajitas finas de pepinillo. El pan, tostado y calentito.

Los dos huesos más largos del muslo: una vez aprovechada la carne para los sándwiches, limpiar bien, enrollarlos con varias tiras de bacon y láminas de queso intercaladas y cubrirlas bien con la piel del pollo (más o menos reconstruir el muslo) sujetando con un palillo si es necesario. Cuando se quieran usar, se fríen un momento en aceite muy caliente y listo.

La salsa: guardarla en un bote. Vale para cualquier cosa: para rociar sobre unas simples patatas fritas, como salsa para unas lonchas de fiambre tipo lacón, pavo, etc, para echar por encima de una tortilla de patatas…a gusto del consumidor.

martes, 21 de agosto de 2007

YO, JUEZ


Me piden, de unas conocidas bodegas, que participe y puntúe en relación a diversas características técnicas y organolépticas de tres vinos similares, en una cata organizada con la presencia de varios expertos (entre los que no me encuentro, naturalmente).

Pruebo el primer vino. Está estupendo. No lo escupo – como mandan los cánones - sino que me lo bebo cuidadosamente.

Pruebo el segundo. No logro distinguir ningún matiz ni mejor ni peor que el anterior, pero también está buenísimo. Y también me lo bebo, para horror de los expertos.

Pruebo el tercero. No sé si por los incipientes efectos del primero y el segundo, el caso es que me parece igualmente fantástico. En cuanto a matices y cualidades de todo tipo, soy incapaz de concretar ninguna en especial. Dada la situación, miro cuidadosamente a los lados y en un despiste general el vino va para adentro.

Pido disculpas al convocante por mi escasa aportación al evento y me excuso para siguientes convocatorias (supongo que ya me habían excusado ellos, pero que me quiten los tres vinitos que me he tomado, tan ricamente)